
Más
de nueve millones de españoles han cambiado alguna vez de operador de
telefonía móvil manteniendo su número, lo que sitúa a España a la
cabeza de Europa en este apartado, según datos difundidos hoy por la
Comisión Europea (CE).
En total, más de 31 millones de europeos han hecho valer sus
derechos bajo la legislación comunitaria de telecomunicaciones para
mantener su número telefónico al contratar el servicio con otra
compañía, informó la CE en la presentación de su duodécimo informe
sobre el mercado europeo de las telecomunicaciones.
Los españoles han sido los que más se han beneficiado de esta opción
en el ámbito de la telefonía móvil (9,21 millones de usuarios) y los
segundos en el de las líneas fijas (2,29 millones).
En el otro extremo se sitúan países como Luxemburgo, Portugal y
Austria, lugares en los que las compañías pagan un importe por la
portabilidad, algo que no sucede en España.
Bruselas señala en su informe que la competencia en el sector de las
telecomunicaciones ha experimentado una importante mejora y beneficiado
a los consumidores, con precios más bajos y mejores servicios, pero
considera que aún no se aprovecha todo el potencial del mercado
interior europeo en este ámbito.
En el caso de España, la CE destaca que las medidas adoptadas por la
Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) en los últimos
años han tenido un importante impacto en la mejora de la competencia,
que se aprecia tanto en el sector de la telefonía móvil y fija, como en
el de los proveedores de acceso a Internet.
Actualmente, 478 millones de europeos son usuarios de telefonía
móvil, lo que supone un índice de penetración del 103%, lo que
significa que hay más contratos de telefonía móvil que habitantes.
España está por encima de la media comunitaria, con una tasa superior al cien por cien (104%).
Además, según los datos de la CE, los clientes están cada vez más
repartidos entre los tres principales operadores que trabajan en España
(Movistar, Vodafone y Orange).
Sin embargo, en el acceso de banda ancha a Internet, España está aún
por debajo de la media europea, con una tasa de penetración que creció
hasta el 13,9%, mientras que en el conjunto de los Veintisiete se sitúa
en el 15,7%.
Según explicó en una rueda de prensa la comisaria europea de
Telecomunicaciones, Viviane Reding, esto supone que uno de cada tres
hogares europeos tiene acceso de banda ancha, con Holanda y Dinamarca a
la cabeza, países que tienen los índices de penetración más altos del
mundo, por encima de Corea del Sur, el líder tradicional.
Los ingresos de los operadores en este mercado aumentaron en 2006
entre un 7,8 y un 8,5% en Europa, con más de 20 millones de nuevos
abonos.
También crecieron los ingresos de las compañías de telefonía móvil
(4,6%), mientras que en la telefonía fija cayeron en torno al 5%.
En su informe, la CE señala varios problemas que los reguladores
nacionales deberían solventar, entre los que figuran la ausencia de
autoridades de regulación verdaderamente independientes en Polonia y
Eslovaquia, los retrasos en la aplicación de soluciones a los problemas
de competencia en Italia o Alemania y la gestión ineficaz del espectro
radioeléctrico en varios Estados.