
El
organismo que regula la asignación de dominios en Internet, controlado
por Estados Unidos, rechazó el viernes una propuesta para crear el
dominio .XXX que hubiera establecido una zona exclusiva para adultos en
Internet.
La Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números
(ICANN, por sus siglas en inglés) decidió rechazar la petición de crear
sitios .XXX en una reunión en Portugal.
La ICANN asigna las direcciones numéricas de protocolo de Internet
(IP), como por ejemplo 192.0.34.163, y las convierte en direcciones más comprensibles, como www.icann.org.
“Esta decisión fue el resultado de un escrutinio y una consideración muy cuidadosos de todos los argumentos“, informó en su web oficial el presidente de ICANN, Vinton Cerf.
Sin embargo, la votación ha sido en esta ocasión mucho más ajustada
de lo que se esperaba. Los contrarios a establecer el nuevo dominio
consiguieron 8 votos mientras los votos favorables fueron cindo. Se
registro una abstención.
Argumentos a favor y en contra
La propuesta inicial de crear un dominio especial partió de dos
senadores estadounidenses para quienes la iniciativa sería una ayuda
que permitirá a los padres filtrar la información a la que pueden
acceder sus hijos. También argumentaron que contribuiría a reducir el
número de entradas involuntarias de los internautas en webs de este
tipo.
La iniciativa fue rechazada por el Gobierno Bush bajo la presión de
los grupos conservadores y religiosos quienes consideraron que tal
propuesta conllevaria a la creación de un “barrio rojo” en la red así
como aceptar la presencia de sitios con contenido sexual a lo que se
oponen.
La administración estadounidense cuenta con el respaldo de los
miembros del GAC (Government Advisory Committee) en su oposición al
dominio.
Tampoco la industria del sexo parece estar muy interesada en este
tipo de dominios. Si bien al principio algunos de los grandes
consideraron la posibilidad de aceptar su existencia la exigencia de
que todas las paginas de contenido adulto adoptasen ese dominio les
llevó a oponerse a su existencia. Argumentan que en caso de aprobarse
se facilitaria la posibilidad de que los programas de filtraje y de
seguridad informática incorporarion por defecto el bloqueo hacía ese
dominio lo que conllevaria a una perdida considerables de visitas.
Sin embargo, el argumento de mayor peso a la hora de la negativa se
sostiene en la argumentación de que crear los dominios “.xxx” le
otorgaría a ICANN una responsabilidad y unas atribuciones para
controlar y restringir el contenido de los sites, rozando la censura.
Los detractores de la propuesta consideran que esta labor no es propia
de un organismo que, hasta la fecha, siempre ha querido mantenerse
neutral ante el contenido de la Red.
Al otro lado de la barrera se encuentran los gobiernos europeos que
ven con buenos ojos la iniciativa y que acusan a los Estados Unidos de
interferencia política en la gestión de la Red al bloquear
constantemente la aprobación de este dominio.
Desde España
El Gobierno español ni las entidades y asociaciones vinculadas al
desarrollo de la red han realizado ninguna valoración sobre esta nueva
votación.
La única opinión ha venido del lado de la industria de contenidos
para adultos. En concreto de Emilio Márquez, fundador y director
general de Marqueze.net la mayor empresa española de ocio para adultos.
Este
opina que la aprobación de este tipo de dominios entra en conflicto con
la libertad de expresión y de circulacion de las ideas apuntando que “son
dominios creados con intención de que los administradores de sistemas
puedan cortarlos a nivel de proxys, evitando la navegación por los
usuarios de determinados proveedores de servicios de Internet”.
El director general de Maqueze.net sostiene, además, que “perjudicaría
gravemente a los usuarios habituales de estas páginas que, ante el
temor de quedar registrados o expulsados de la navegación, abandonarían
su entrada en estos sites”.
El elevado precio de los dominios –entre 60 y 75 dólares al año-
comparado con los “.com” o la posibilidad de crear confusión debido a
la amplitud de sitios sujetos a los dominios “.xxx” –pornografía,
erotismo, educación sexual, etc.- son otros de los argumentos
esgrimidos por Márquez en contra de la propuesta.